Llego a las calles de Chamonix. Cielos! Salí de este pueblo el viernes a las 23:30 y hoy domingo, después de dar la vuelta alrededor del Mont Blanc, entro de nuevo por sus calles. Rompo a llorar, la gente me aplaude y todos gritan "Bravo, finisher!", no me lo puedo creer, esto es un sueño hecho realidad, estoy corriendo hacia la meta más deseada de mi vida (hasta la fecha), giro la rotonda, veo a corredores que van andando, algunos cojeando, otros escoradísimos, que parece que se vayan a caer, bajo la calle y giro a izquierda y luego a la derecha, veo el arco de Vibram® y a una multitud que grita y aplaude, entro en la zona vallada entre lágrimas y un millón de manos que se alargan para que yo las choque con las mías, muchas gente, muchísima gente, todo Chamonix está en la calle, corro junto al río, vuelvo a pisar esas calles que tanto deseaba volver a ver, llorando, llego a la zona de la Feria del UTMB, el Hotel Alpina, cruzo la calle, giro a la derecha, adelanto a un corredor que sólo puede caminar y le digo, "Bravo, Finisher!", él sonríe con los ojos llorosos, giro a la izquierda para entrar en la calle comercial y allí la gente se vuelca con todos los corredores, hasta los policías aplauden y te gritan, la gente me mira el dorsal, gritan mi nombre, me llaman por mi nombre y gritan "Bravo, Daniel, Bravo finisher!" Al final de la calle, giro a la izquierda, hacia la escultura del Doctor Paccard y allí, entre la multitud....Saro. Me echo a llorar, Nos abrazamos, nos besamos y ella me pregunta si quiero que ella me acompañe en los últimos metros. Le agarro la mano y corremos juntos hacia la escultura de Balmat y Saussure, giramos a la derecha, ¿Todo Chamonix? ¡Medio mundo está allí! La gente no para de gritar mi nombre, veo el letrero de la farmacia, esta cerca, está muy cerca, una "chicane" de derecha e izquierda y allí delante aparece ante mis ojos la postal más bonita que he visto en una carrera: La Place de l'Eglise, el Triangle de l'Amitie, el arco de meta del Ultra Trail du Mont Blanc. Me derrumbo, me paro, mis dos manos señalan al arco de meta y no puedo parar de llorar, cojo la mano de Sarito y corriendo, con ella a mi lado, cruzo por fin la meta soñada. Como diría Paulo Coelho: he cerrado un círculo.
Lo he conseguido.
Soy finisher del Ultra Trail del Mont Blanc.
He regresado al sitio que me vio partir hace 39 horas, 54 minutos y 27segundos.
Entrego mi chip y me dan un chaleco que hay que lucir con orgullo porque ha costado mucho esfuerzo y mucho sacrificio. Es un chaleco que dice que el que lo consiguió es Finisher del UTMB®.
Agradecimientos
No puedo cerrar esta crónica sin agradecer a todas las personas que me hay apoyado, las que me han animado, las que me han dado consejos (e incluso a las que no creían que yo lo iba a conseguir, porque eso me daba más energías para llegar a la meta).
A mis padres Inma y Salvador ¿Cómo no? Siempre han estado ahí, sin pedirme nada a cambio, sólo ser buena persona.
A mi hija, Alyssa, porque en los momentos de mayor debilidad, cuando pensaba en que igual no lo iba a poder lograr, aparecía su imagen en mi mente y me daba fuerzas para levantarme y seguir adelante. ¿Abandonar pudiendo continuar? No te podía hacer eso, mi vida. Nunca abandones.
A mi primo Acaymo, porque con él entrené aquella Trans del 2008 y porque aunque tu lesión no te permitió acompañarme en este largo y arduo camino, uno de los dos miembros del equipo tenía que lograrlo y quiero que sepas que una gran parte de esto es gracias a tí.
A Sarito, mi novia, porque comparte conmigo este amor por la montaña y la naturaleza, este amor por las carreras por montaña y porque siempre ha confiado en que yo lograría llegar a la meta. Te amo, Sarito.
A Fernando González Díaz, por tus sabios consejos, fruto de la experiencia en esta y otras muchas carreras.
A Cristo Acosta, por aquella frase "He visto senderistas llegar y corredores morir".
A Albertito, por tu asesoramiento técnico.
A Pedro M. "Indi", por enseñarme a orientarme por las montañas.
A Carlos González Díaz, por enseñarme a hacer más corta una carrera tan larga.
A todo el equipo Arista, por apoyarme y darme alas para correr más y mejor.
A Manolo Cardona, del Club Neophron, por enseñarme a subir cuestas sin cansarme tanto.
A Antonio García "Tolo", por decirme una y otra vez que no abandone. En 2012 te toca a tí, Tolo.
A Conchi Antúnez, por decirme en 2007, "Apúntate a la Travesía". Ahí empezó todo, Conchi. Infinitas gracias!!!!!
Se me olvida nombrar a muchas personas, muchísimas, pero quiero que sepan todas las personas que me han apoyado y me han dado algún consejo, que me han tranmitido esa energía positiva, que los llevo dentro, en mi mente y en mi corazón y que sin esa energía, igual no hubiera podido llear a la meta. Muchas gracias!!!

