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lunes, 14 de abril de 2014

Prueba de material: The North Face® FL Race Vest - Review

The North Face® FL Race-Vest© (Photo: ©www.thenorthface.co.uk)

¡¡¡Por fin llegó!!! Y por fin pude probarla. Quienes han leído hace poco este blog sabrán que hace unos meses escribí un post refiriéndome a la incomprensible tardanza por parte de la marca The North Face en sacar su nueva mochila para carreras por montaña. Pues bien, ya la han sacado, justo antes de la Transgrancanaria. Para ese entonces, yo ya me había gastado 140€ en la Salomon y no me podía permitir ni de lejos el comprarme la FL Race Vest.

Pero pasó la Trans y hace cosa de un mes, más o menos, pasé por Arista y me compré mi ansiada mochila. Por cierto, a un precio mucho más asequible que la Advanced Skin 12, cuesta 95€. 

En este tiempo ya he podido probarla y "estrenarla del todo" en una caída que, por cierto, no le supuso ningún daño a la mochila. Ni siquiera se ensució.

Al grano. La mochila supone para la marca americana un paso adelante en el diseño de mochilas y, todo hay que decirlo, también ha supuesto un "subirse al carro" de la moda y de los requerimientos de los corredores de ultras. Se ve a la legua en el diseño que nuestro amigo Sebastien Chaigneau ha tenido mucho que ver en su desarrollo. 

La mochila es cómoda. Comodísima. El peso queda arriba, sin cargar las lumbares. No llega al nivel de la Ultimate Direction SJ Ultra de Scott Jurek, pero es realmente confortable.

Vista general de la mochila (Photo: ©DanielQuintanaSantana)

Se puede decir sin errar que es una versión "de fábrica" de sus "tuneados" usando piezas de aquí y de allá, porque, como dice el dicho, lo que funciona ¿Por qué cambiarlo?. Aún así, es mejorable. Lo siento, pero es verdad. De hecho, considero que para correr un ultra de los largos (UTMB, Ehunmilak, Reunión) se me antoja un poco limitada. ¿Por qué digo esto? Bien, empecemos al detalle. 

Esta mochila quiere ser una versión light de la "Best-Seller" Salomon XA-Pro15, con la ligereza de la Raidlight Olmo 5.

La ligereza se nota sin cogerla, sólo con mirarla ya se ve que no va a pesar mucho. Las tiras de los hombros son huecas, de un tejido entrelazado que transpira muchísimo. De este mismo tejido está realizada toda la parte de atrás, la que toca con la espalda y, mucho ojo, deja ver el interior. No hay una capa de separación entre esa tela y el interior, por lo que, si sudamos mucho o si nos mojamos mucho, todo lo que haya en el interior de la mochila también se mojará. Por otra parte, si la bolsa de hidratación (NO INCLUIDA) tiene alguna fuga, nos daremos cuenta al instante. No hay mal que por bien no venga.
 
Tira del hombro (Photo: ©DanielQuintanaSantana)
Vista del interior (Photo: ©DanielQuintanaSantana)
El exterior está realizado con un tejido impermeable muy ligero, pero normalito (nada que ver con los modelos para los pro, que sí están realizados con tela de paracaídas), de hecho, es el mismo tejido con el que Quechua fabricaba las mochilas en 2007. También es justo decir que las últimas mochilas de la competencia francesa están realizadas en el mismo tejido. De todos modos, en el blog de Ian Corless "Talkultra" he visto una FLRaceVest sí fabricada en ese material "top", así que no se sorprendan si la marca americana saca un segundo modelo llamado "ultra", "pro", "evo" o lo que se les ocurra, para vendernos 50gr menos de mochila.

Nota para los fanáticos del peso: 50g son unas 3 ó 4 lonchas de pechuga de pavo, ¿Ok? No os vais a herniar por 50g. En serio. De verdad. De verdad de la buena.

Bolsillos

La RaceVest tiene muchos, de todos los tamaños. En la parte exterior posee un bolsillo en la parte superior, cerrado con cremallera en el que cabe perfectamente un teléfono móvil en posición vertical (el de la foto es un Galaxy S1, el primer modelo, el que vino sin flash ¬¬. He probado meter "de pie" un Galaxy S4 y cabe perfectamente), también cabe una cartera (p.ej. tipo surfera) y alguna que otra cosa más (pañuelos de papel).

Bolsillo superior (Photo: ©DanielQuintanaSantana)

Más abajo y fabricado con redecilla (algunos dicen "mesh", pero como tenemos palabreja en español, pues la uso), encontramos un bolsillo grande y abierto que, a su vez, tiene dos pequeños bolsillos cerrados con cremallera. Con el bolsillo grande debemos fijarnos bien porque no sirve para guardar cosas pequeñas ya que tiene dos aberturas a cada lado. Propongo idea para mejorar la mochila: cerrar esas dos aberturas con unas cremalleras y, así, dispondremos de mayor versatilidad a la hora de guardar allí lo que queramos y semi-cerrar la gran abertura superior con unos velcros, para evitar perder material en caso de caída (sé de lo que hablo, lo aseguro). Tal como viene de fábrica, el bolsillo grande es perfecto para guardar un chubasquero, incluso después de usarlo ya que la redecilla ayudará a su secado, pero considero que la opción de cerramiento le proporcionaría más utilidad.

Bolsillo trasero con aberturas laterales (Photo: ©DanielQuintanaSantana)
Los dos bolsillos pequeños, también fabricados con redecilla, son muy útiles para guardar elementos como la famosa luz roja de la Trans, para guardar una cajita estanca para pirulas de 226ers, algún gel y cosas de tamaño similar ya que no son muy grandes, también cabe muy bien el vaso plegable de Raidlight®. Las cremalleras son fácilmente accesibles con la mochila puesta, aunque es cierto que hay que acostumbrarse a la rotación del hombro para alcanzarlos. Como son pequeños, no hay que tener el brazo en esa posición mucho tiempo (cosa a la que sí obligaba la salmonete)

Bolsillos traseros pequeños (Photo: ©DanielQuintanaSantana)
El leuro no viene incluido ;-)

Antes de pasar a la parte frontal de la mochila (que tiene miga), veamos los bolsillos del interior. En el interior de la mochila encontramos un bolsillo de redecilla con cremallera. En este bolsillo cabe perfectamente una cartera, el móvil, y alguna cosilla más. Bajo este bolsillo, encontramos otro, que no viene cerrado ni con velcro ni con cremallera (A mí aún me quedan por delante unas jornadas de bricolaje-trail cosiendo cremalleras y velcros), que es lo suficientemente grande para albergar un par de frontales, etc., pero tampoco mucho más.
Bolsillo interior superior (Photo: ©DanielQuintanaSantana)
Bolsillo interior inferior (Photo: ©DanielQuintanaSantana)
El compartimento interior sí dispone de un bolsillo para la bolsa de hidratación, pero ojo, para una bolsa de 1L. Si quieres meter una bolsa más grande, la tendrás que dejar colgando en el compartimento principal, aunque, eso sí, la mochila dispone de una cinta ancha de velcro en la parte superior del bolsillo para sujetar la bolsa de hidratación (tipo Hydrapack®, porque las de Quechua® no sirven). El tubo sale al exterior por la parte superior de las cintas de los hombros.  

Ñapa: Si yo utilizara una bolsa Hydrapak® con su funda aislante, como hace Salomon, abriría un agujero en un lateral de la mochila para sacar el tubo por allí y no por la cinta superior.



Bolsillo para bolsa hidratación (Photo: ©DanielQuintanaSantana)
Hablando del compartimento principal de la mochila, les recuerdo lo que indiqué al principio de este post: no hay capa intermedia entre el tejido de redecilla ancha con el que hace contacto la espalda y el interior de la mochila. Si nos mojamos mucho, mojaremos el interior; si llueve y nos ponemos la mochila por fuera del chubasquero, mojaremos el interior; si en un día de calor nos echamos/echan agua por encima, mojaremos el interior (lo que es malo si 10 horas después estaremos a las 2 de la madrugada a más de 2500m de altitud y a 5ºC, sólo de pensar en esa posibilidad, se me baja la tensión). Por tanto, si van a utilizar esta mochila para una carrera larga, es altamente recomendable usar las bolsas plásticas de "cierre zip" hermético para guardar cualquier prenda extra que querríamos tener seca en esa posibilidad. Idem para pilas, documentación, dispositivos electrónicos, etc.

Bolsillos frontales y portabidones

Llegamos a la "Twilight Zone", la zona tenebrosa. Yo llamo esta parte de la mochila, "el anzuelo". Es la zona más salmonete de la The North Face® FL Race Vest. Es una adaptación de la parte frontal de la famosísima XA-Pro15 de la marca francesa. Un peto frontal, cerrado por dos clips, aunque algún titán ya le ha cosido unas cremalleras para que el cierre sea más cómodo (modificación que estoy valorando muy positivamente para la mía), y cuatro bolsillos frontales ¿Cuatro? ¡Sí, cuatro! Los dos tipo Salo, cerrados por un pequeño velcro y en el que caben 4 geles (como referencia, yo uso los de la marca Overstim·s que, además, tienen de varios tamaños: grande como el de cafeína, mediano la gama Liquid y algo más pequeños como el salado). El de cafeína cabe perfectamente en la zona más frontal del bolsillo, la más pequeña. Las barritas caben también perfectamente (tanto las dèlice como las de proteínas y las de magnesio) ¿Y los otros dos bolsillos? Pues justo detrás de éstos. Y son grandes. No tienen cierre de velcro ni cremallera ni nada similar, pero aseguro que cabe una botella (incluso cabría un bidón) de 0,5L. Lo malo es que si metes ahí una botella, limitarías la capacidad del bolsillo frontal y, si metes un bidón, anularías la función del bolsillo frontal. Por otra parte, dispondrías de los portabidones para meter los geles o las barritas, o ambas cosas, así que es la pieza de la mochila que, sin duda, tendrá una mejor acogida entre los trailers ya que permite tener al alcance toda la comida energética.

 Bolsillos frontales (Photo: ©DanielQuintanaSantana)

El punto controvertido es que, en un día de mucho calor, igual agobia un poco, pero con abrirlo se soluciona. (Yo estoy valorando una modificación cremallera-clip que solucione esto. Ya comentaré si lo he conseguido cuando me ponga con ello.)


Los portabidones

Ahora que los mencionamos, personalmente considero que son la única "cagada" de la FL Race Vest. Son MUY pequeños y no me refiero a cortos de profundidad, no, me refiero a que son muy estrechos. Un bidón de los de toda la vida no cabe. No cabe ni siquiera un bidón de la propia marca americana (ver foto) y me toca un pié porque sé perfectamente la razón de esto: The North Face dice que cabe perfectamente un "flask" (una botella flexible, de silicona), es decir, la condenada manía de crearnos una necesidad ya que, si no lo tienes, te lo has de comprar (y sigue sumando cifras a la ecuación para que veas que la mochila va a resultar que no es tan barata: bolsa de hidratación, flask...) "¿Y quién c*ñ* te ha dicho que yo quiero utilizar flask, Mr TNF?" Yo quiero utilizar un bidón de los de toda la vida. Tampoco pido uno Raidlight como los de la Olmo, de acuerdo, pero un bidón de 0,5L tuneado con mangueritas para poder beber sin necesidad de sacarlo, sí. Resultado: pues que hay que tirar o de los condenados flask u optar por una botella de plástico semi-flexible, algo más estrecha y con boquilla cómoda. Yo utilizo las de una conocida marca de bebida energética (esa que, según dicen en su publicidad, te da "Power...") que cabe perfectamente. Problema añadido: ¿Y cómo la sujetamos para que al correr no se salgan? Otra vez toca momento ñapa. Los cierres de los portabidones vienen provistos de unos cordones que no son flexibles, pero que atándoles un trozo de cordón flexible, ya tenemos sujeción para la parte superior de la botella.

Portabidones (Photo: ©DanielQuintanaSantana)

Truqui-ñapa Trail: si se quiere optar por botella con manguerita, las botellas pequeñas de agua, de plástico, de 0,5L caben perfectamente. El asunto manguerita es cuestión de usar tubo de bolsa de hidratación, agujerear la tapa de la botella y modificar la boquilla de goma de un bidón. ¡¡¡Tachán!!!! ¿Vale para un mini-post, verdad? ¡Se dijo! Saco fotos y lo hago.

Los portabidones también tienen unos pequeños bolsillos laterales para guardar una barrita o un gel. Son de redecilla fina muy flexible, pero con pinta de delicada.

Los portabastones

El sistema para sujetar los bastones es sencillo: una tira de cordón elástico abajo en el centro de la mochila, donde insertaremos uno de los extremos de los bastones y otra tira de cordón elástico junto al hombro derecho, para sujetar el otro extremo. Consejo Dani: si usas los bastones Leki de Carbono (que son los que yo uso), con tope de plástico junto a las puntas (como los de esquí, pero más pequeños) utiliza este sistema de sujeción como si fuera un carjac, metiendo primero las empuñaduras por arriba, junto al hombro y sujetándolas abajo. Los bastones no se caerán porque los topes "anti-barro" no pasarán por los cordones superiores. Luego sujeta el cierre superior y ya está. Eso sí, ten cuidado al girar la cabeza, porque tendrás las puntas de tungsteno de los bastones al lado de la cara. Si prefieres sujetar las puntas abajo, sin problema, búscalas con la mano, pasa los bastones hacia la parte superior derecha y sujeta las empuñaduras con el cierre. Sé que da para otro post, así que haré fotos y lo subiré. ;-)

Portabastones (Photo: ©DanielQuintanaSantana)

En resumen

Una muy buena mochila de ultra trail. No es la panacea, para nada, pero con sus 8L de capacidad, multitud de bolsillos y ligereza, dan perfectamente para una Transgrancanaria, un Lavaredo, Transvulcania e, incluso, apurando con el material obligatorio al máximo de su capacidad, vale para un UTMB. Para cosas más serias como una Tor de Geants... uff, igual se queda justo, pero obligaría a invertir dinero en adquirir material ultraligero y ultracompactable. Tranquis, la chaqueta de Gore-Tex cabe en el bolsillo grandote exterior. Yo, para una TDG me pensaría seriamente restaurar la XA-Pro15.

¿Y el asunto modificaciones?

Oye, que la necesidad agudiza el ingenio y esta mochila de The North Face, de la misma manera que te da soluciones, te crea necesidades para dar rienda suelta a tu imaginación. ¿Estaremos asistiendo al nacimiento de una nueva moda: "Trail-Tuning"? ¡¡¡A tunear mochilas se ha dicho!!!

   

lunes, 23 de diciembre de 2013

Descubriendo la Transgrancanaria 2014





Bueno, comencemos esta crónica como lo que es. Esta debería haber sido la crónica de un entrenamiento, pero a resultas de que media isla “ultrera” estaba entrenando por otras zonas, Sarito y yo decidimos ir a reconocer el tramo comprendido entre las Casas Forestales de Tamadaba, Caserío de Tirma, Altavista y Artenara. Según el perfil de la Transgrancanaria, son unos 24 kilómetros. 

Como somos unos remolones, salimos bastante tarde. De hecho, podría haber ido a entrenar con Juan Carlos R. Q.  y luego empatar con el reconocimiento de ese sector de la carrera. Comenzamos a patear en las casas de Tamadaba a las 12:28h en dirección Faneque. Esta vez, el track(KMZ, GPX, GDB) y el Garmin Foretrex 401 funcionaron de maravilla. ¡¡¡Gracias Charlie!!!

El descenso inicial hacia Faneque es divertidísimo y rapidísimo. De día, a medida que uno se va acercando a las inmediaciones del Roque Faneque, la visión que aparece entre los pinos es de vértigo. Cuando llegamos al cruce que debemos tomar a la izquierda para descender hacia el Arco de Tirma, me doy cuenta de que el sendero, que aparece a la izquierda, está señalizado con dos mojones, pero si uno se despista, se pasaría de largo. Sarito decide seguir mientras yo me detengo para dibujar y escribir con un palo en el suelo “<--TGC”, luego, entendí que con la “relentada” (rocío) y la humedad de la zona, los pinos “ordeñarían” las nubes y todo eso se borraría, así que busqué por la zona unas piñas y las coloqué sobre el dibujo de la flecha, indicando la dirección del sendero.

 
El descenso hacia el Arco de Tirma, que yo llegué a llamar en FB “Tagoror de la Agujerada”, es vertiginoso,  en la zona superior hay, incluso, un paso que deberemos tomar con precaución el día de la carrera (posibilidad de embudo y parón) ya que el sendero es estrecho y tiene un poco de patio en el lado izquierdo. Tocará llevar el frontal a tope. Después de esa zona, viene un descenso en “zigzag” que nos llevará a otra zona con mucha piedra suelta en el sendero. En esa zona nos encontramos con el resultado de una actividad muy propia de algunos desalmados de nuestra isla. Mojones desmantelados. A ver, vamos a puntualizar. En una zona casi sin piedras, terrosa y sin peligro, desmantelar un mojón, si bien no deja de ser una “capullada”, tiene como resultado el que un caminante, al verlo, lo vuelva a colocar. Punto. Pero desmantelar un mojón en una zona llena de piedras, haciendo que el sendero deje de verse con claridad y, con el agravante de que a ambos costados de esa loma hay sendos patios, sobre todo en la vertiente Norte, no es una “capullada”, es una tremendísima temeridad. Un día alguien se va a hacer mucho daño, MUCHO DAÑO y nadie va a decir “ups, lo siento”. Por esta razón, mientras Sarito continuaba el camino, yo paré a rehacer los mojones, volviendo sobre mis pasos para comprobar que desde el mojón anterior se veía el siguiente de una manera clara. Esperemos que los próximos corredores que pasen por allí aún los vean.
Una vez llegamos al tagoror (creo que lo es y si no lo es, pues me resultaría raro, ya que el sitio es perfecto) del Arco de Tirma, nos encontramos con Rubén, del Club TopArriba, que volvía a desandar el camino hecho ya que no encontró más adelante el camino que ascendía al Caserío de Tirma. Nos despedimos deseándonos suerte y felices fiestas y continuamos el reconocimiento.

Después del Arco, el sendero continúa a la izquierda bordeando unos cantiles (cortados) en los que el sendero llega a difuminarse un poco. De noche, habrá que tener mucho cuidado en esa zona, sobre todo si el suelo está húmedo porque el patio que hay en el lado derecho es importante. Me doy cuenta ahora de que para algunas personas, la terminología montañera – escaladora podría no ser clara del todo. Venga, llamamos “patio”, hablando claro, a un precipicio, es decir, un sitio por el que uno podría “precipitarse” al vacío. Da igual si la caída es de unos 10 metros como es el caso que nos ocupa, o 400 metros como podría ser el límite NW del propio Roque Faneque. La cuestión es que en esta zona en la que nos encontramos, el camino bordea estos cantiles en una zona muy “corrible”, de correr mucho, con algunas leves subidas y escorrentías muy muy estrechas, inclinadas y donde, con casi total seguridad, encontraremos otros embudos o retenciones durante la carrera. Una vez llegamos al fondo de una barranquera, el camino se pierde. Algo me dice que esta es la zona en la que Rubén no encontró la continuación del sendero. Rodeando una gran roca, se advertía una zona con trebolinas (tréboles) y un mini-mojón que tuve que agrandar para hacerlo más visible (otra parada), que es por donde continuaba el camino. Después de esa zona, el camino se hace totalmente evidente y a base de toboganes, continúa de manera rápida en dirección a Tirma.

La llegada al Caserío de Tirma se hace rodeando unos bancales y luego ascendiendo hacia la casa. Allí nos alegró ver que estaba D. José y sus perros. Le pedimos agua y él, muy amablemente no sólo nos dio agua de sobra, sino que nos indicó cuál era el camino que debíamos seguir. He de reconocer que en este punto, las baterías de mi GPS dijeron “basta”. Llevaba otras baterías de reserva, ¡¡¡Tranquilos!!! Soy un “ultrero” descerebrado, pero no un inconsciente. También llevaba tres frontales (un LedLenser® para mí, otro para Sarito y un Petzl® de reserva para un “por si acaso”) y una batería de reserva para el móvil. 

Al salir de Tirma, aprovechamos la pista de tierra para comer. Llegamos a la curva del aljibe donde se encuentra el sendero que asciende, a la izquierda, por el Lomo del Amo (en este mapa buscar cuadrante Horiz 3100500 – Vert 428500) cruzando la pista de tierra que conecta Tirma con Tifaracás, continuando por ella hacia la izquierda durante unos 100 metros y reconectando con el sendero en el lado derecho de una amplia curva de izquierdas, ascendiendo hacia la Degollada de Los Pilones (en este mapa buscar cuadrante Horiz 3099500 – Vert 429000). Esa ascensión es dura, casi recta, aunque con algún que otro “zig-zag” y escalones.  Al llegar a la Degollada de los Pilones, las vistas nos sobrecogen. Delante nuestra está Altavista, a donde se llega por un sendero claro. Hay incluso zonas en las que podemos trotar hasta que llegamos a los amplios zig-zags llenos de piñas de pino y pinocha (pinaza). Al rodear Altavista, podemos contemplar a lo lejos el recorrido de la transgrancanaria de 2013, toda la zona que va desde Artenara, Bentayga, El Chorrillo, El Roque Palmés, El Toscón hasta El Aserrador. Al fondo, podemos ver el Roque Nublo, el Pico de Las Nieves... la vista es espectacular. 


Comienza a hacer fresquito y nos ponemos algo de abrigo. Llevamos ya unas cuantas horas caminando y yo descubriendo una zona por la que aún no me había metido nunca. Ahora ya es todo sendero conocido. Soy muy feliz. Aprovechando los últimos minutos de sol, sacamos fotos y continuamos hacia la Cruz de María. Al inicio del sendero hacia el Lomo del Brezo, en la Cruz de Acusa, nos vemos obligados ya a encender los frontales. Hemos calculado el tiempo al minuto. Esta vez, la subida hacia El Brezo se me hace incluso corta, puede ser porque no miré para arriba, sólo hacia el suelo. Al llegar arriba, después de 6 horas y 25 minutos, aún tenemos fuerzas para trotar hacia la zona de los helicópteros y bajar trotando hacia Artenara. Ahí, Sarito decide continuar caminando hacia donde habíamos aparcado el coche y yo sigo trotando cuesta arriba para terminar con una mini-serie de 200m. Buen reconocimiento, precioso paisaje. Recorrido de la The North Face Transgrancanaria 2014 totalmente reconocido y casi entrenado. Me encanta el recorrido nuevo, Fer. Tiene de todo. Rápido, técnico, duro. Nuestra carrera de casa tiene todo lo necesario para formar parte de la UTWT (Ultra Trail WorldTour).

martes, 5 de noviembre de 2013

Regla nº 1 del Trail Running

Hola amiguetes!!!!! 
Ayer lunes 4 de noviembre cometí uno de esos errores de trail-runner (corredor de montaña) que no se deben cometer. Regla 1: No reconocer tramos nuevos solo y de noche, sin conocer la ruta. De hecho, fui a reconocer el tramo Teror-Cruz Chica. Aparqué el coche en Teror y comencé a patear siguiendo el track recientemente publicado por The North Face Transgrancanaria. La primera parte, de muchas escaleras, fue sencillo, no tiene pérdida (aunque lo parezca al empezar las escaleras). Después, pateíto por la carretera hasta las casas y comienzo el ascenso a la Cruz de Hoya Alta (creo que se llama así, ya no me acuerdo, es la cruz esa que se ilumina en las Fiestas del Pino, sobre Teror). Desde ahí, ya con la noche casi encima y con mucha niebla, continué mi ascenso hacia el Talayón. Primera pérdida. 
Tras dejar atrás un cruce de senderos, bien guiado por el track, encuentro un camino empedrado que serpentea alrededor de una finca medio abandonada y pierdo el sendero. Doy veinte vueltas por la zona, me meto por una puerta de finca, encuentro unos panales de abejas, etc. Decido darme la vuelta y dar por finalizado el entreno cuando encuentro a la izquierda el sendero. 
Continúo el entreno, al menos, hasta encontrar la carretera que sé, por el Google Earth que está por arriba. Al cabo de un buen rato, dejando atrás un cercado, llego a una carretera de tierra donde me encuentro a un señor llamado Trino que me indica el camino que debo coger en dirección a Galaz. Sigo por el camino que él me indica y, al poco, junto a unas casas encuentro a otro señor, D. Olegario Quintana, que me dice que Medio Ambiente ha abierto el camino hasta Galaz. Bien. 
Continúo por donde él me dijo y termino en una carretera de asfalto que conduce a una casa. Ahí debía haber mirado el móvil, porque en vez de cruzar la carretera hacia la derecha y ascender por el lomo que sube paralelo a esa "calle", me metí por la calle en dirección a la única casa que allí existe, poco antes de llegar a la casa, asciende por la derecha un sendero y me metí por allí. El track me decía que iba un poco desviado del camino, pero como esto ya me lo ha hecho varias veces mi GPS, decidí seguir. Terminé ascendiendo entre maleza por una vereda de cazadores (había cartuchos) que ascendía entre pequeños cercados. Hubo un momento en el que me ví que ni podía seguir ascendiendo, ni podía volver sobre mis pasos. Serían las 19:30. Noche cerrada, niebla y perdido sin poder salir del cercado aquel. 
Decidí buscar por el borde del muro y encontré una tubería de plástico que recordaba haber pasado en mi ascenso y así pude encontrar la vereda por la que había subido. Desando todo lo andado, vuelvo a la carretera de asfalto y bajo por ella hasta llegar a una casa donde había luz. Pido ayuda y me dicen que por toda esa carretera, bajando, llegaría a la quesería de Madrelagua. Sólo oír el nombre de ese barrio me iluminó los ojos. 
Bajé y llegué a un cruce (¡Mierda! ¿Y ahora?) llegué a la quesería y allí tuve que tocar en la puerta a un vecino. Muy mablemente el chico me indicó que por la carretera que lleva a la zona de Los Naranjeros puedo continuar y termino en el camino de la Trans que va al barranco de Madrelagua y desde allí, por las Rosadas, a Teror. Uffff, benditas palabras!!! Así hice y, después de haber cambiado las pilas del frontal, consegui llegar al coche a las 20:39. 
Al llegar a casa, lo primero que hice fue ver dónde me había equivocado de sendero, porque sabía perfectamente en dónde me perdí. Aquí, en azul, la ruta buena de la Trans 2014. En rojo, el erróneo camino que yo seguí:

viernes, 8 de abril de 2011

Heel-lock

Como acabo de comentar este tema en un post anterior, no me queda otra opción que hablar de ello.

A muchos de nosotros, al cabo de los kilómetros, se nos empieza a deslizar el pie dentro de la zapatilla hasta el punto de que los dedos comienzan a tocar en interior de la puntera. El resultado consiguiente, al cabo de un buen rato, es el progresivo golpeteo de los dedos y la pérdida de uñas en un futuro próximo, por no hablar de la posibilidad de que una uña enterrada nos termine por echar de una carrera. ¿Cuál es la solución a este problema? Un lazado de sujeción que nos deje el tobillo afianzado a la caña de la zapatilla y evite que se nos cuele el pie hacia el interior de la misma. Es lo que se llama (en inglés) heel-lock (heel=tobillo; lock=cierre de seguridad).

Cómo realizar el heel-lock o lock-lacing (lazado de seguridad):

1. Ponemos los cordones de las zapatillas como de costumbre hasta llegar al último ojal.

2. Llegados a este punto, en vez de pasar el cordón al ojal del lado contrario (que es lo que solemos hacer siempre), metemos el cordón en el último ojal del mismo lado. Parecerá que la zapatilla tiene orejas.

3. El cordón de cada lado lo introducimos por cada una de esas "orejas" de dentro hacia afuera y suavemente tiramos hacia afuera (no hacia delante). Veremos como las "orejas" se cierran dejando al cordón sujeto. Cuando quede bien sujeto y lo notemos en el tobillo (sin que apriete, por favor, sobra decirlo!!), terminamos con el lazo de toda la vida y notaremos cómo ni el tobillo se sale por detrás, ni el pie se nos deslizará hacia dentro de la zapatilla.

Nota: Hay zapatillas, como las LaSportiva® Raptor que sólo tienen un ojal. Solución: reintroducir el cordón por el mismo ojal por el que se ha sacado creando así la "oreja" con la que podremos realizar la operación.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pues un vídeo valdrá mucho más, digo yo, y resulta que he encontrado uno de The North Face® que explica muy bien el proceso, ahí va!

Si no carga el vídeo, pueden picar aquí.

A mí, hasta ahora, me ha venido muy bien esta técnica. No olviden que no deben apretarlo tanto como para que quede incómodo o nos lesionaríamos los tendones. Espero que os sirva y que permita mayor diversión e, incluso, mejores resultados!!!

miércoles, 6 de abril de 2011

Mizuno® Wave Ascend 4

Sí, ya has oído hablar de ellas en este blog. No quiero ser injusto con estas zapatillas. Eso quiero dejarlo claro. Son cómodas, de hecho, muy cómodas. Tienen un agarre en mojado y en barro, excepcional gracias a los tacos de que dispone (ver fotos). El problema que yo tuve con estas zapatillas durante la The North Face® Transgrancanaria® 2011 vino causado, precisamente, por la "disposición" de esos tacos. Puntualizo: A la suela de esas zapatillas, a mi entender, les falta un taco en una zona donde se apoyan las "almohadillas" anteriores a los dedos, precisamente en la zona del metatarso, por ello, lo que a mí me sucedió desde el Roque Aserrador hasta el barrio de Tenoya, donde ya perdí la sensibilidad de los pies y pude echarme a correr, se llama metatarsalgia. Justo en esa zona, la suela de la zapatilla presenta dos debilidades:
.- La primera, antes mencionada, es la falta de un taco en esa parte. En ausencia de un taco, también se podría haber reforzado esa zona con un compuesto más duro de suela o disponer de otra manera los compuestos que ya se encuentran presentes en ella.
.- La segunda, que viene a colación de la primera, es que en esa zona, no sólo no hay un taco ni un compuesto más duro, no, qué va! A los ingenieros deportivos (Desconocían que existe una carrera universitaria que se llama así?) de Mizuno® sólo se les ocurre poner en esa área un compuesto extra-blando (en la foto, la goma de color gris). Con esto sólo consiguen que a los 60km de carrera por montaña podamos sentir en esa zona hasta las piedrecillas más pequeñas que hay bajo nuestros pies ¡Y eso duele!
En fin, paso a las fotos:
Esta es la suela de las Mizuno®Wave Ascend 4. En un círculo blanco, la zona en cuestión:


Aquí, más cerca:

Y esta es la zona del pie donde se causa la molestia: